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La ministra Lenia Batres y su peculiar amistad con el exasesor de Chávez en la SCJN
Lenia Batres recibe a Juan Carlos Monedero en la SCJN, generando críticas por el contraste con la visita de Isabel Díaz Ayuso, lo que aviva el debate sobre el «ingerencismo» en México.
La ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Lenia Batres Guadarrama, abrió las puertas del máximo tribunal a Juan Carlos Monedero, figura prominente de la izquierda española, reconocido por ser cofundador del partido Podemos y exasesor del gobierno de Hugo Chávez en Venezuela. Su visita ha levantado controversia por la utilización del espacio institucional para emitir juicios a favor del modelo político de la Cuarta Transformación y criticar a los opositores en México.
Este gesto de Batres desató cuestionamientos en medio de las recientes acusaciones de “ingerencismo” que han formulado legisladores y portavoces de Morena ante las visitas de figuras de la centroderecha europea. A pesar de la campaña coordinada del oficialismo en contra de los partidos y políticos opositores que buscan alianzas exteriores, ¡sorpresa! Monedero fue bien recibido para hablar sobre el panorama político que, a su juicio, es favorable bajo la administración actual.
La intervención del asesor chavista en la corte
Curiosamente, mientras el gobierno critica a la oposición por buscar apoyo internacional, se permite al ideólogo español dirigirse a la audiencia de la SCJN sobre la situación electoral en México. Monedero fue directo: “Se han quejado ustedes de la visita de Díaz Ayuso. La mandamos para 10 días y ni siquiera la han aguantado, ¡y eso era una pequeña venganza!”.
Su discurso fue claro: en su opinión, el país vive un momento político ejemplar en América Latina, un comentario que en la práctica desafía la narrativa oficial que se ha forjado para desacreditar a la oposición.
Contrastes con la visita de Isabel Díaz Ayuso
No obstante, la entrada triunfal de Monedero contrasta con el fría recepción que experimentó Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, quien, a diferencia del español, llegó a México con un itinerario cultural y comercial. La gobernadora madrileña se reunió con varios gobernadores del PAN, pero su viaje terminó abruptamente después de que se alegaron «obstáculos operativos» impuestos por el gobierno federal.
Tal fue la dureza de la situación que la organización de su comitiva se vio obligada a cancelar la gira, llegando a manifestar en un comunicado que el gobierno mexicano amenazó con cerrar el recinto de los premios Platino si Ayuso asistía al evento. Un gesto que habla volúmenes de la doble moral del oficialismo en cuanto a la recepción de representantes extranjeros.
Mientras que la Secretaría de Gobernación pretendió comunicar que a Ayuso se le garantizaron tránsito y libertad de expresión, la situación en la SCJN resucita las críticas sobre la doble vara que aplica el bloque oficialista al decidir quién puede hablar y en qué circunstancias en el ámbito público.

