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Sheinbaum impone su agenda ante Ecuador en un juego de «negociaciones».
Claudia Sheinbaum revela que restablecer relaciones con Ecuador no es tan sencillo tras la invasión a la embajada mexicana, lo que enciende la polémica diplomática.
Sheinbaum y la relación con Ecuador: condiciones para el restablecimiento
La presidenta Claudia Sheinbaum ha señalado que existen condiciones específicas que deben cumplirse para que la relación diplomática entre México y Ecuador se reanude, justo después de que la selección mexicana de fútbol venciera a su homóloga ecuatoriana. En su conferencia mañanera, la mandataria recordó el episodio que llevó a la ruptura de vínculos, donde la invasión de la embajada mexicana en la capital ecuatoriana desencadenó un conflicto diplomático serio.
“Cualquier país del mundo hubiera roto si alguien invade su embajada (…) es una ofensa grave y por eso no hay relaciones con Ecuador. No es cuestión de simplemente restablecer relaciones, se requiere de ciertas consideraciones”, afirmó con firmeza. La postura sugiere que el camino hacia la reconciliación no será fácil, a pesar de que el presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, ha expresado interés en solucionar el descontento.
Sheinbaum asegura que invitará al canciller mexicano, Roberto Velasco, a una siguiente conferencia mañanera para abordar el actual estado de la relación diplomática entre ambos países y las condiciones necesarias para su restablecimiento. Un gesto de transparencia o quizás una maniobra para desviar la atención de otras controversias diplomáticas que al final no logran concretarse.
La crisis diplomática: ¿qué llevó a romper relaciones?
La ruptura de relaciones se produjo en abril de 2024, cuando el vicepresidente ecuatoriano, Jorge Glas Espinel, buscó asilo en la embajada de México en Quito. En un giro dramático, el gobierno ecuatoriano decidió invadir la residencia diplomática para arrestar a Glas, un acto que muchos han calificado como un ataque directo a la soberanía mexicana. Esta acción fue lo que llevó al entonces presidente Andrés Manuel López Obrador a decidir romper lazos con Ecuador.
Sheinbaum enfatizó que lo ocurrido fue tan grave como si las autoridades ecuatorianas hubieran intentado arrestar a alguien en México sin autorización. La ironía de que la política exterior de nuestro país esté en manos de un grupo que puede actuar de forma tan irresponsable deja mucho que desear sobre la gestión actual de las relaciones diplomáticas.
Mientras tanto, el silencio sobre los motivos que llevaron a esta incautación y la falta de rendimiento en las relaciones internacionales dejan entrever un vacío en la política exterior mexicana que, en lugar de abrir puertas, parece cerrarlas aún más. Así que la diplomacia, al menos por ahora, queda relegada a un segundo plano mientras los conflictos de poder sigan dominando el panorama.

