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DEA declara su ‘gran interés’ en el Cártel de Sinaloa y CJNG: ¿prioridad o espectáculo?
La DEA declara guerra abierta al Cártel de Sinaloa y al CJNG, señalándolos como los principales responsables del tráfico de fentanilo, ¿será suficiente para frenar esta crisis mortal?
DEA señala a cárteles mexicanos como prioridad en la lucha contra el fentanilo
Terrance Cole, director de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), ha dejado claro que el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) son “prioridad número uno” en la lucha contra el tráfico de fentanilo. Esta afirmación revela la seria preocupación de la agencia ante un problema que ha desbordado las fronteras de lo meramente criminal y se ha transformado en una crisis de salud pública en el país.
En un tono que parece ir más allá de la retórica habitual, Cole incide en que la DEA está enfocada en desmantelar las estructuras del narcotráfico y perseguir a aquellos que están detrás de la distribución de esta peligrosa sustancia sintética. “El fentanilo es una amenaza como nunca antes la habíamos visto. Los cárteles mexicanos han destrozado familias y devastado comunidades”, ha declarado, mientras el eco de su mensaje resuena ante la realidad trágica que viven muchas localidades afectadas por el narcotráfico.
La lucha contra el fentanilo se intensifica
El funcionario insistió en que la estrategia vigente busca detener a quienes introducen el fentanilo en Estados Unidos. Este enfoque agresivo se enmarca en un contexto donde la adicción a los opioides sintéticos ha alzado alarmas. Cole afirma que la DEA ha aumentado las acciones de decomiso y persecución de redes criminales responsables de este fenómeno.
Su vasta experiencia en países donde el crimen organizado ha tenido un papel protagónico, como Colombia, Afganistán y México, parece haberle proporcionado una clara visión de la necesidad de una respuesta coordinada y efectiva. “El pueblo estadounidense espera y merece que la DEA elimine esta amenaza”, afirma, mientras la realidad cotidiana de quienes sufren las consecuencias del fentanilo en sus vidas demanda acciones más contundentes.
Millonarias incautaciones y dosis letales
Bajo la dirección de Cole, la DEA ha asegurado más de 14 mil kilogramos de fentanilo y 62 millones de pastillas de esta sustancia. Esta impresionante cifra representa—según cálculos de la agencia—cientos de millones de dosis potencialmente mortales. La centralidad del fentanilo en la crisis de opioides en Estados Unidos es evidente, y la DEA parece estar despertando de un letargo que, muchos argumentan, ha sido demasiado prolongado.
“El fentanilo exige una respuesta firme y coordinada”, dijo Cole, subrayando una urgencia que parece haber llegado con un retraso considerable. Sin embargo, el mensaje de acción resuena pero aún se siente insuficiente ante la magnitud de la problemática que se enfrenta.
Endurecimiento de la postura de Estados Unidos
Es notable el endurecimiento de la postura de la administración estadounidense hacia el fentanilo. En diciembre de 2025, se tomó la decisión de catalogar esta sustancia como un arma de destrucción masiva mediante una orden ejecutiva firmada por el entonces presidente Donald Trump. Esta designación ha elevado el nivel de atención hacia el opioide sintético en la agenda de seguridad nacional, reflejando una creciente preocupación que, en tiempos recientes, parecía haber quedado en segundo plano.
Con esta reconfiguración de prioridades, la DEA busca fortalecer su lucha contra los grupos criminales mexicanos, actores clave en la cadena de suministro de fentanilo hacia Estados Unidos. Esta nueva etapa en la lucha antidrogas parece una respuesta tardía a un problema crónico que ha ido creciendo en silencio.

