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¿Nuevo capítulo de violencia en Oaxaca? Asesinan a Isela González, asambleísta del PRD.
El asesinato de la asambleísta oaxaqueña Isela Lizbeth González López evidencia la alarmante violencia contra mujeres en la región, levantando exigencias de justicia y atención urgente de las autoridades.
Asesinato de Isela Lizbeth González López: Un acto brutal de violencia que sacude a Oaxaca
El pasado 12 de junio de 2026, a plena luz del día, la asambleísta estatal del PRD en Oaxaca, Isela Lizbeth González López, fue asesinada en las calles de Santiago Pinotepa Nacional. La tragedia no solo dejó a una familia en luto, sino que también desató una ola de reacciones entre los miembros del partido y la comunidad política del estado. No es un caso aislado; es un reflejo de la creciente violencia que padecen las mujeres en la región.
Condena y exigencias tras el ataque
González López, contadora de profesión y figura política en ascenso, fue víctima de un ataque armado que dejó claro el peligro que enfrentan las mujeres en la política oaxaqueña. Tras el crimen, la Dirección Estatal Ejecutiva del PRD Oaxaca no tardó en calificar el hecho como un acto de violencia extrema y exigió una investigación inmediata por parte de las autoridades competentes.
Exigencia de justicia bajo un enfoque de género
La exigencia del PRD no se hizo esperar: solicitaron a la Fiscalía General del Estado de Oaxaca llevar a cabo una investigación minuciosa con perspectiva de género, además de seguir los protocolos establecidos para posibles feminicidios. El partido hizo un llamado urgente para que se identifique y castigue a los responsables, tanto materiales como intelectuales, porque la impunidad no debe ser la norma.
“El asesinato de nuestra compañera representa un acto brutal de violencia extrema y un grave atentado contra los derechos humanos de las mujeres en Oaxaca”, argumentó el PRD. Frases que suenan contundentes, pero ¿cuántas veces se ha repetido esta misma historia sin resultados claros?
La creciente violencia en la región Costa
El PRD también advirtió sobre el aumento de actos violentos contra mujeres en Oaxaca, especialmente en la región Costa. Con cada asesinato se destaca la urgencia de que las autoridades intensifiquen las medidas de prevención, protección y acceso a la justicia. ¿Es que la vida de una mujer, dentro y fuera de la política, debe ser un riesgo constante?
El partido extendió sus condolencias a la familia de González López y reforzó su demanda de justicia. “La vida de las mujeres es inviolable y debe ser protegida por encima de cualquier interés”, reiteraron desde el PRD. Sin embargo, se siente un eco de cinismo cuando las palabras son tan fáciles de pronunciar mientras los crímenes continúan en aumento.
Un contexto de impunidad
El asesinato de González López no fue un evento aislado; ocurrió en un periodo crítico donde Oaxaca sumó dos asesinatos de autoridades en menos de 24 horas. El homicidio de Joel Bravo Martínez, presidente municipal de San Miguel Amatitlán, fue otro golpe a la inseguridad que viven tanto ciudadanos como figuras políticas en el estado. Ambos crímenes, por separado y juntos, muestran el ciclo letal de violencia que parece no tener fin.
Bravo Martínez, atacado por un grupo armado, representa el mismo silencio que rodea la muerte de González López. Una movilización de fuerzas estatales y federales se inició para localizar a los responsables, pero la historia suena repetitiva: condenas, movilizaciones, y la incertidumbre de que la impunidad será la respuesta más común.
Mientras los partidos políticos claman por justicia, la ciudadanía se pregunta: ¿cuántas tragedias más son necesarias para que se tomen acciones concretas y efectivas? La exigencia de más que palabras resuena en barrios y comunidades que claman por un cambio real, en un tiempo donde la violencia no debería ser una norma.

