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Las 21 ‘cartas’ del Verde y el PT: ¿estrategia visionaria o desesperación política?
El proceso interno de registros para la alianza entre Morena, el PT y el PVEM rumbo a 2027 revela un desfile de aspirantes y tensiones políticas que podrían cambiar el rumbo electoral.
El PT y el PVEM inscriben 21 aspirantes para la coordinación de la defensa de la transformación
Los equipos de campaña del Partido del Trabajo (PT) y del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) han decidido dar un paso al frente, registrando 21 perfiles en el proceso interno orquestado por Morena, destinado a definir las Coordinaciones Estatales de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional, con la mirada puesta en las elecciones de 2027.
Este proceso, que se cerró el 27 de junio, generó un torrente de interés con un total de 277 aspirantes registrados, de los cuales solo 123 se presentaron en persona en el World Trade Center de la Ciudad de México, mientras que 154 optaron por la inscripción digital. Los que se encuentran en la lista no necesariamente son los candidatos que las familias políticas habrán de llevar a la contienda electoral de forma oficial, pues el poder de decisión recae en el cúmulo de estrategias que cada partido considere pertinentes.
¿Qué perfiles registraron el PT y el Verde?
A pesar de que Morena fue la institución detrás de la organización del proceso, el hecho de que los miembros del PT y el PVEM tuvieran la oportunidad de registrarse no garantiza que sus partidos opten por un candidato propio. Veamos a quienes han decidido dar el paso al frente.
Partido del Trabajo
El PT presentó candidatos en nueve estados, destacando notablemente en Baja California, donde Christian Agúndez, alcalde de Los Cabos, emerge como uno de los perfiles más fuertes, según varias encuestas recientes. Sin embargo, su posición de poder no es la única que agita las aguas.
Uno de los registros que ha levantado polvo es el del empresario Gerardo Sánchez Sansores, sobrino de la gobernadora Layda Sansores. Su decisión de participar bajo el estandarte del PT, lejos de la sombra del nepotismo que se le ha echado encima, podría convertirse en un verdadero dolor de cabeza para Morena al aplicar su candado “antinepotismo”.
Otro nombre resonante es el de Monserrat Caballero Ramírez. La exalcaldesa de Tijuana dejó a Morena para buscar la gubernatura de Baja California con el PT, a pesar de las acusaciones que giran en torno a ella, relacionadas con el Cártel Jalisco Nueva Generación, las cuales ella define como persecución política.
En San Luis Potosí, el empresario Gerardo Sánchez Zumaya se inscribió con el respaldo del PT, puesto que su solicitud de afiliación a Morena sigue en el limbo desde 2025.
Otras caras del PT incluyen:
- El exsenador Joel Padilla Peña, quien se postula en Colima.
- El diputado Victoriano Wences Real, que busca la silla en Guerrero.
- Jorge Armando Ortiz Rodríguez, aspirante a Nayarit.
- Irma Yordana Garay Loredo, quien apunta a Tlaxcala.
- La vicecoordinadora del PT en el Senado, Geovanna Bañuelos, que competirá por Zacatecas.
Partido Verde
Del mismo modo, el PVEM no se quedó atrás y registró perfiles en 12 entidades. Destacan entre ellos Karen Castrejón Trujillo, líder nacional del partido, quien busca la gubernatura en Guerrero, y el senador Waldo Fernández González, que se alista para la contienda en Nuevo León.
También se encuentra la senadora Jasmine María Bugarín Rodríguez, quien competirá en Nayarit, y el coordinador de los diputados federales del PVEM, Carlos Alberto Puente Salas, quien aspira a encabezar la coordinación en Zacatecas. Ni qué decir de los diputados locales y federales que se unieron al barco verde:
- Genny Janeth López Valenzuela en Aguascalientes, Jorge Ramos Hernández en Baja California y Omar Francisco del Valle en Sonora.
- Cuatro diputados federales: Manuel Cota Cárdenas en Baja California Sur, Ernesto Núñez Aguilar en Michoacán, Ricardo Astudillo en Querétaro y Ricardo Madrid Pérez en Sinaloa.
- El presidente municipal de Huamantla, Juan Santos Cedillo, que va por Tlaxcala.
San Luis Potosí se mantiene en disputa
En el eterno juego de poder, San Luis Potosí es un campo de batalla crucial. La senadora del PVEM, Ruth González Silva, se posiciona cómodamente en diversas encuestas de cara a la sucesión estatal. Pero aquí viene lo interesante: su eventual candidatura se entrelaza con el discurso de Morena contra el nepotismo, ya que es pareja del gobernador actual, Ricardo Gallardo Cardona. Una situación que, normalmente, debería preocupar a los políticos más astutos.
Pese a no haber participado en el proceso de registros de Morena, su exclusión no significa que no pueda ser considerada dentro de los mecanismos del PVEM. Estrategas como Karen Castrejón y Manuel Velasco ya han manifestado su apoyo a González Silva, mientras se abre el debate sobre la flexibilidad de ambos partidos para definir sus propios caminos a pesar de estar inmersos en el registro de Morena.
Castrejón subrayó a través de redes sociales que, efectivamente, Ruth González cuenta con el respaldo popular para encabezar su proyecto. «Probablemente ella será nuestra candidata sin que se considere nepotismo, ya que sería una decisión del pueblo de SLP», expresó. Aquí las contradicciones brillan a la vista entre las cúpulas y la realidad política del pueblo.
¿El PT y el PVEM tendrán procesos propios?
A pesar de haber inflado el proceso a la sombra de Morena, el PT y el PVEM continúan llevando su propio timón interno. Su horizonte hacia 2027 está marcado por mecanismos de selección que les permitirán definir sus candidaturas de acuerdo a sus criterios, sin ser simple apéndice de lo que Morena designe.
El PVEM, en particular, ha dejado claro que su participación en el registro de Morena es solo un esfuerzo político para fortalecer la coalición, y no un reflejo de complicidad en sus prácticas internas. De acuerdo a lo declarado por Arturo Escobar, coordinador electoral del PVEM, su partido no se someterá a las reglas de Morena, aunque reconocerá a sus propios perfiles según avance el proceso electoral. Todo un juego de equilibrios, donde la independencia en los partidos parece tan volátil como las encuestas mismas.

