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Héctor Cuén y su denuncia sobre la corrupta herencia de Rocha Moya: ¿una voz silenciada?
Héctor Melesio Cuén Ojeda, expresidente del Partido Sinaloense asesinado, denunciaba corrupción en la administración de Rubén Rocha Moya y un esquema de desvío de recursos justo antes de su muerte.
Denuncia de corrupción antes del asesinato de Cuén Ojeda
Héctor Melesio Cuén Ojeda, exlíder del Partido Sinaloense y víctima de un trágico asesinato, presentó denuncias ante distintas instancias federales y locales sobre una supuesta red de corrupción que estaría conectada con los hijos de Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia de Sinaloa. Este oscuro entramado salió a la luz meses antes de que a Cuén Ojeda se le arrebatara la vida, en un hecho que exhibe la vulnerabilidad de quienes osan desafiar el statu quo político.
Un expediente que sacude las bases del poder
De acuerdo con una investigación de El Universal, el político sinaloense afirmaba contar con documentos que vinculaban a empresas contratistas del gobierno estatal con transferencias dudosas de recursos hacia las cuentas de negocios familiares del gobernador. ¿Coincidencia o ensayada estrategia de encubrimiento? En un contexto donde el poder parece difuminar las fronteras de la legalidad, las acusaciones no son balas al aire.
El presunto esquema carrusel de obra pública en Sinaloa
La relación entre Cuén Ojeda y Rocha Moya fluctuó de una alianza electoral a una confrontación abierta en menos de dos años, culminando en una batalla legal que parecía estar manipulada desde la cúpula del poder local. A medida que la fiscalía, bajo las órdenes del gobernador y de su entonces secretario General de Gobierno, Enrique Inzunza Cázarez, abría un proceso a los suyos, Cuén Ojeda contraatacaba, revelando un esquema de triangulación de recursos que había operado con destreza desde el inicio de la administración actual.
La estrategia de extracción de recursos estatales
En sus declaraciones, Cuén Ojeda no se guardó nada. Afirmó que, desde 2021, el gobernador había implementado una estrategia sistemática para desviar recursos de las arcas estatales mediante la Secretaría de Obras Públicas. «Esto se descubrió en un estudio profundo, durante meses de trabajo donde se recopiló toda la documentación. Son cobardes porque cuentan con fuero. Yo respeto más a ‘los otros’”, dijo en su programa Cuentas Claras, una crítica con tintes de verdad brutal y desahogo ciudadano.
Las cifras que escandalizan
A través de sus informes, el equipo de Cuén Ojeda presentó más de 200 procedimientos de contratación que habrían sido manipulados, sumando un total impactante de 2 mil 889 millones de pesos. Los triunfos de las constructoras locales, en una danza macabra, se traducían en transferencias sistemáticas a empresas de la familia Rocha. Es un ciclo vicioso que desafía toda lógica ética: construir para llevarse el dinero, un circo donde el erario es el payaso.
Asociaciones incómodas y omisiones peligrosas
Las denuncias que Cuén Ojeda interpuso en noviembre de 2023 indicaban que el cuestionable esquema de triangulación no solo incluía a los negocios de los hermanos Rocha, sino también a corporaciones inmobiliarias conectadas con otros miembros del gabinete estatal. Resulta que la corrupción se siente como en casa: hasta Enrique Díaz Vega, exsecretario de Finanzas, se encuentra entre los sospechosos, una jugada maestra en el tablero de la política sinaloense.
Las últimas advertencias de Cuén
En sus últimos episodios de podcast, emitidos en julio de 2024, solo cinco días antes de su asesinato, Cuén Ojeda denunciaba que las investigaciones en su contra eran parte de una estrategia de persecución política. Su discurso dejó claro el temor y la indignación de un hombre que sabía que el poder no perdona: “El control sobre el Poder Judicial es un mecanismo de presión a la oposición”, advirtió, mientras se sabía acorralado.
Sus palabras resonaron como un eco de preocupación genuina: “La justicia federal también le está dando seguimiento a esto”, proclamó, como si presagiara lo inminente. En un entorno donde los informes financieros y las evidencias podrían convertirse en armas, lo que restaba de su política era un grito desafiante a la impunidad sistemática que caracteriza a la Elite en la penumbra de Sinaloa. Cuén, con su puñado de denuncias, se enfrentaba a un monstruo del que pocos se atreven a hablar, pero a veces, la verdad tiene un precio. Su valentía, al final, se pagó con su vida.

