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Gobierno de Tijuana: ¿Altruismo con terrenos o una jugada política más?
El alcalde de Tijuana acaba de donar terrenos para vivienda de interés social; mientras la ciudad crece, la esperanza de un techo digno está en juego y todos miran al gobierno.
El gobierno de Tijuana se siente generoso
El alcalde Ismael Burgueño Ruiz, líder de la administración municipal de Tijuana, ha decidido donar tres terrenos con la supuesta intención de facilitar la construcción de vivienda de interés social. Esta medida se enmarca en el proyecto federal Vivienda para el Bienestar, un programa que hasta ahora solo ha despertado escepticismo entre los ciudadanos. Por lo visto, miles de tijuanenses pueden empezar a soñar con un hogar adecuado, o al menos eso es lo que el gobierno quiere que crean.
Ubicación, ubicación, ubicación… ¿o solo palabras?
Los predios donados se sitúan en puntos estratégicos de la ciudad, en la Zona Este y en la delegación San Antonio de los Buenos, que, según los discursos oficiales, son zonas de importante crecimiento urbano. Sin embargo, el “importante crecimiento” también ha traído consigo problemas como el desorden urbano y la dificultad de acceso a servicios básicos. ¿Realmente estos terrenos ofrecerán las ventajas prometidas o serán solo palabras bien envasadas para un público hambriento de soluciones?
Las autoridades afirman que la localización de estos terrenos permitirá un desarrollo ordenado, con acceso a servicios básicos y conectividad. Pero en un Tijuana donde el caos urbanístico y el servicio público son un constante desafío, la confianza se mide por acciones más que por promesas vacías.
La danza de los discursos
En la presentación de esta conveniente decisión, Burgueño resaltó la colaboración entre su gobierno y el de México, como si esta fuera una hazaña digna de una victoria en el deporte. “Dimos un paso importante con la donación de predios que permitirán avanzar en la construcción de vivienda”, dijo, como si la simple donación de terrenos fuera suficiente para solucionar el problema habitacional de la ciudad. Es fácil hacer promesas desde un despacho bien ventilado.
Tijuana en el juego nacional
La donación es en realidad un pequeño engranaje dentro de una máquina más grande: la estrategia nacional de vivienda lanzada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Aquí no sólo se busca ofrecer un acceso a una vivienda digna, sino también hacer que Tijuana luzca como un modelo de progreso en un programa que se desliza sobre promesas de mejoría y esperanza. ¿Es esto un avance real o solo un maquillaje político?
Según el Gobierno Federal, el programa ya ha avanzado en la construcción de más de 274 mil viviendas y otras 604 mil están en la lista de espera. Una cifra que parece impresionante en el papel, pero que se siente lejana para aquellos que enfrentan el día a día de la precariedad. ¿Cuántas de esas viviendas realmente alcanzarán a los más necesitados?
Compromisos vacíos y promesas de papel
Para este sexenio, se asoma la meta utópica de construir 1.8 millones de viviendas, mejorando las condiciones de vida de aproximadamente siete millones de personas. Bautizar estas cifras como un ‘compromiso’ es casi un insulto para quienes han estado esperando una solución real durante años. Las autoridades locales repiten su compromiso de seguir trabajando con el gobierno federal, como si las palabras fueran a llenar los vacíos de las casas y servicios que faltan en las comunidades.
La misión de facilitar el acceso a la vivienda se ve vista como un derecho fundamental, pero se siente como un juego de ajedrez donde los peones son las familias tijuanenses, siempre en movimiento, siempre en otro lado, siempre buscando un futuro que parece no llegar nunca. Al final, la gran pregunta queda en el aire: ¿será este realmente un avance para los tijuanenses o solo otra jugada de un tablero donde ellos nunca han sido los reyes?

