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Detención en Cholula: ¿Un nuevo fiasco en la seguridad bajo Armenta?

La detención de una mujer en el Parque Intermunicipal de San Andrés Cholula

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Detención en Cholula: ¿Un nuevo fiasco en la seguridad bajo Armenta?

La detención de una madre en San Andrés Cholula, presenciada por sus hijos, desata críticas sobre el uso de la fuerza por parte de la policía en Puebla y la atención hacia los menores.

Detención de una mujer en San Andrés Cholula desata críticas sobre la seguridad en Puebla

La reciente detención de una mujer en el Parque Intermunicipal de San Andrés Cholula ha reavivado la polémica sobre la actuación de los cuerpos de seguridad en el estado de Puebla. Un video difundido en redes sociales muestra a dos menores presenciando la arresto de su madre a manos de elementos municipales, lo que no tardó en generar indignación y preguntas acerca del uso de la fuerza por parte de las autoridades.

Las imágenes son desgarradoras: la mujer está inmovilizada en el suelo mientras una de sus hijas llora desconsoladamente y ruega a los agentes que la liberen. Esta situación ha llevado a diversos sectores a cuestionar los protocolos que se deben aplicar en operativos donde hay niños presentes. No solo se trata de lo que ocurre en el terreno, sino del impacto emocional que estas acciones tienen en los más vulnerables.

La controversia llega en un contexto donde las críticas hacia las corporaciones de seguridad en Puebla son cada vez más frecuentes. El estado, gobernado por el morenista Alejandro Armenta, ha visto surgir denuncias de presuntas agresiones durante movilizaciones ciudadanas por parte de grupos sociales, aumentando aún más la desconfianza hacia las autoridades.

Autoridades defienden su actuación con explicaciones cuestionables

La Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana (SSPPC) de San Andrés Cholula justifica la detención. Según su versión, el operativo se llevó a cabo durante las labores de vigilancia y se inició cuando los agentes vieron una camioneta transitando por una zona restringida. Aseguran que pidieron a la conductora que detuviera su marcha, pero ella hizo caso omiso y continuó, lo que, según ellos, ponía en riesgo a peatones y oficiales.

El informe oficial menciona que, al intentar escapar a calles cercanas, la mujer golpeó varios objetos en el camino, lo que llevó a la intervención de los uniformados. Una vez detenido el proceder, la mujer fue trasladada al Complejo de Seguridad Pública Municipal y presentada ante un juez calificador para resolver su situación administrativa.

Respecto a los niños, la SSPPC afirmó que fueron resguardados mientras un familiar acudía a recogerlos, además aclararon que algunos familiares mostraron conductas agresivas en medio del operativo. Tal afirmación no suena muy tranquilizadora. ¿Es realmente la naturaleza de un procedimiento policial poner en riesgo a menores y arrastrar tras de sí a una familia en crisis emocional?

Las madres buscadoras también bajo el escrutinio de las autoridades

Este incidente no es un caso aislado. El 9 de junio, en un evento deportivo, integrantes del Colectivo Voz de los Desaparecidos denunciaron que madres buscadoras sufrieron represalias por parte de las autoridades, las cuales las encapsularon durante su movilización. Las fuerzas de seguridad, armadas hasta los dientes con escudos y equipo antimotín, bloquearon a las familias y ejecutaron un operativo que la organización calificó de desproporcionado.

“No éramos una amenaza. No llevábamos armas, solo portábamos los rostros de quienes nos faltan”, manifestaron los integrantes del colectivo en protestas por el despliegue policial. Sus demandas son claras: exigen al gobierno de Alejandro Armenta la misma eficacia en la organización de eventos públicos, que se emplee para la búsqueda de personas desaparecidas.

Las madres buscadoras demandan además garantías de no repetición ante posibles actos de intimidación, así como un mayor presupuesto y una coordinación efectiva entre las autoridades para sus labores, que de por sí son sumamente complejas y dolorosas. Mientras tanto, el Colectivo Hermanos Serdán se ha sumado a las críticas, condenando la agresión contra las buscadoras y exigiendo el respeto a sus derechos a protestar y buscar justicia.

La ironía de la situación es palpable: en un sistema donde el acceso a la justicia es más un deseo que una realidad, las autoridades continúan actuando con una impunidad que parece quedar fuera del alcance de la crítica pública. En Puebla, la sombra de la desigualdad y la falta de atención a los problemas sociales sigue creciendo, mientras que las promesas de cambio se desvanecen en discursos vacíos.

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