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Laura Itzel Castillo revela su conexión con el exdirector de Pemex: ¿caras sí, corazones no?
Víctor Rodríguez Padilla, exdirector de Pemex, enfrenta una denuncia por violencia de género tras ser grabado agrediendo a su pareja, lo que provoca reacciones contundentes en el Senado y la sociedad.
Laura Itzel Castillo, la senadora que mira hacia otro lado
La presidenta de la Mesa Directiva del Senado, Laura Itzel Castillo, admitió que Víctor Rodríguez Padilla, exdirector general de Petróleos Mexicanos, formó parte de su equipo como asesor cuando ella estaba en Pemex. Un punto clave que no debería ser ignorado en medio del escándalo que rodea a Rodríguez Padilla.
Sin embargo, cuando los periodistas la interrogaron sobre el comportamiento del exfuncionario, Castillo evadió el tema. “Caras vemos, corazones no sabemos”, fue su respuesta. Una frase que, en el contexto actual, suena más a una disculpa que a una respuesta contundente.
El escándalo de la violencia de género que no se puede ocultar
Todo esto surge después de la difusión de un video donde se ve al exfuncionario agrediendo físicamente a su pareja, la académica María Felicia Jiménez Lavié. La situación fue lo suficientemente grave como para generar un clamor social y político que exige una investigación seria. Pero, ¿realmente se tomará en serio el tema de la violencia de género o será tan solo otro caso que se disipa en el aire?
Aún más irónico es que Castillo, quien pronto asumirá la titularidad de la Secretaría de las Mujeres, se atreva a señalar que Rodríguez Padilla fue un asesor que “siempre cumplió sus compromisos”. En un contexto donde se espera una postura firme contra la violencia, sus palabras parecen ser un intento de minimizar o desviar la atención.
Una postura tibia y oportunista
La senadora insistió en que el caso es un recordatorio de que no se debe normalizar ninguna forma de agresión. Curioso que lo diga ahora, cuando su propia gestión y relaciones pasadas están bajo la lupa. “Este gobierno encabezado por mujeres ha asumido la agenda feminista”, escribió como si eso fuera un escudo contra el evidente cinismo de sus decisiones.
La realidad es que Rodríguez Padilla enfrenta una investigación tras los hechos difundidos. Y ante la balacera mediática, decidió dar un paso al costado de la función pública, optando por “enfrentar el proceso correspondiente como ciudadano”. Esta declaración, lejos de demostrar arrepentimiento, suena más a una estrategia para navegar por aguas turbulentas.
La denuncia que sacudió las aguas
María Felicia Jiménez Lavié no se ha quedado callada. Interpuso una denuncia contra su esposo por violencia familiar, y aunque algunas voces a su alrededor podrían restarle importancia a su palabra, ella afirma haber recibido un trato igual al de cualquier otra ciudadana que se atreve a denunciar. Un acto valiente que desafía a quienes intentan minimizar su experiencia bajo la sombra de un exalto funcionario.
Así que aquí estamos, en un limbo donde el poder parece jugar a dos bandas: mientras se promete una atención firme al tema del feminismo y la violencia de género, las acciones son claramente ambiguas. ¿Se aplicará la ley como corresponde o se intentará proteger a otro “hombre influyente”? La presidenta del gobierno capitalino, Claudia Sheinbaum, ha declarado que no habrá impunidad, pero deberíamos preguntarnos: ¿será esto suficiente o solo ruido mediático?

