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La anhelada batalla de Morena por la joya ecológica del Verde en 2027.
San Luis Potosí se convierte en el epicentro de la disputa entre Morena y el Partido Verde, donde el nuevo candado antinepotismo podría desenmascarar las tensiones en la alianza rumbo a 2027.
San Luis Potosí: Un campo de batalla entre el Verde y Morena
San Luis Potosí se ha convertido en el epicentro de las tensiones entre Morena y su supuesto aliado, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM). Actualmente, el estado es gobernado por el Verde bajo la batuta de Ricardo Gallardo, quien, sorprendentemente, goza de un 53.2% de aprobación, según registros de La Encuesta MX. No obstante, las decisiones internas de Morena han generado ruidos y desacuerdos en la alianza de cara al 2027.
El dilema del antinepotismo
Las encuestas apuntan a que el Verde tiene una excelente oportunidad de retener el poder estatal, aunque no debe subestimar a Morena, que se está organizando para competir fuertemente mientras la alianza amenaza con romperse. La chispa que encendió el conflicto fue la reciente reforma que busca prohibir que gobernantes designen a sus familiares directos como sucesores. Inicialmente, el Verde no estaba dispuesto a apoyarla, pero terminó capitulando tras negociaciones.
A pesar de que el impacto legal de esta norma será efectivo hasta 2030, Morena ha decidido aplicar este criterio de inmediato en sus procesos internos, lo que significará un cambio en las reglas del juego antes de la próxima elección. En este clima, el senador del Verde, Manuel Velasco, no se ha quedado callado, sugiriendo que Morena debe abrirse a las candidaturas de su partido, exponiendo a diez posibles candidatos dentro del Verde que podrían aspirar a la gubernatura.
¿Ruth González al rescate del Verde?
De entre estos nombres, destaca la senadora Ruth González, esposa del gobernador actual, quien ha sido presentada como la competidora más fuerte en encuestas. Sin embargo, González ha manifestado que se encuentra más enfocada en sus funciones parlamentarias que en la carrera por la gubernatura. Aún así, su partido afirma tener la suficiente fuerza para lanzarse en solitario si es necesario.
El distanciamiento entre estos dos partidos ha sido evidente durante los últimos meses y, a medida que se acercan los procesos de registro de Morena, la tensión solo crece. El pasado 26 de junio, el coordinador del Verde, Arturo Escobar, anunció que Ruth González no se registraría para buscar liderazgo en el partido estatal, debido a las normas de «antinepotismo» impuestas por Morena. Escobar, en un giro interesante, añadió que esto no significa que González no cumpla con los requisitos legales, pero la regla de Morena la excluye.
Las encuestas hablan
Si algo queda claro, es que González se posiciona como la favorita dentro del Verde para la candidatura. Una encuesta de Massive Caller revela que cuenta con el 54.5% de las preferencias, dejando atrás a otros posibles candidatos del partido. Sin embargo, el panorama se complica cuando se compara a ambos partidos en el terreno electoral. Una encuesta reciente de GobernArte muestra al Verde con un 34.6% de las preferencias contra un 31.5% de Morena. Por otro lado, Massive Caller otorga un empate técnico, con el Verde en 26.2% y Morena en 26.4%.
Las diferencias de González y Rodríguez
En un eventual cara a cara, la encuestadora CE Research otorgó a González un 33.7% de la intención de voto, superando al perfil de Morena, encabezado por Rosa Icela Rodríguez, que solo alcanzó el 20.9%, un abismo de 12.8 puntos. En otro estudio, Demoscopia sugiere un empate técnico entre ambas, lo que invita a observar de cerca cómo afectará esto a la estrategia electoral de ambos contendientes.
Un futuro incierto para la alianza
Con todos estos factores en juego, San Luis Potosí se posiciona como una de las principales zonas de conflicto en la alianza Morena-PVEM de cara a las elecciones de 2027. A pesar de la capacidad de ambos partidos para pelear por la gubernatura, el criterio anti-nepotismo impuesto por Morena podría hacer que los verdes se vean obligados a tomar decisiones drásticas y, quizás, a lanzarse en solitario en un futuro complejo. Lo que decidan las cúpulas de estos partidos en los próximos meses definirá no solo el futuro político del estado, sino que pondrá en juego la resistencia de la coalición oficialista ante una próxima sucesión que promete ser un campo de batalla muy disputado.

