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Nancy Nápoles de Tenancingo: un falso secuestro o un secuestro de la verdad política.

Nancy Nápoles con rebozo parada en un evento

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Nancy Nápoles de Tenancingo: un falso secuestro o un secuestro de la verdad política.

Nancy Nápoles, alcaldesa de Tenancingo, denuncia que acusaciones de fingir su secuestro son un ataque político para desacreditarla, mientras ella niega cualquier desfalco en sus finanzas municipales.

Nancy Nápoles: Las acusaciones tienen un tufo político

Nancy Nápoles Pacheco, presidenta municipal de Tenancingo, Estado de México, no se ha quedado callada ante las acusaciones de la Fiscalía estatal que sugieren que su secuestro fue un montaje. En un intento por enmendar su imagen, Nápoles arremetió contra el Gobierno local, asegurando que todo esto responde a un «propósito político» para desacreditarla tanto en lo personal como en su papel como mujer y servidora pública.

Una denuncia que se siente orquestada

En un video que subió a sus redes, la alcaldesa destacó que el trasfondo de estas acusaciones es muy oscuro, y lanzó una alerta sobre la posible manipulación de las autoridades. «Denuncio que detrás de todas estas acciones existe un propósito político para desacreditarme», comentó, insinuando que hay subalternos del gobierno detrás de este complot y que ellos responden a órdenes explícitas de la Secretaría General de Gobierno del estado.

El escándalo del desfalco

La Fiscalía de Justicia del Estado de México sostiene que Nápoles pudo estar detrás de una farsa para ocultar un agudo desfalco de 40 millones de pesos del erario público. Lo que resulta aún más escabroso es que la alcaldesa asegura haber presentado evidencias en su defensa, pero afirma haber recibido un «trato discriminatorio y de manipulación» por parte de las autoridades cuando acudió a denunciar.

Asimismo, Nápoles enfatizó que las pruebas presentadas por el Ministerio Público incluyen la declaración de un testigo con “criterio de oportunidad”, es decir, una persona que podría estar buscando beneficios personales a cambio de información dudosa. “Dirá lo que otros quieren que diga”, subrayó, subestimando la credibilidad del testimonio que se ha presentado en su contra.

Un clamor por justicia real

La alcaldesa exigió que la investigación se lleve a cabo con seriedad y sin la creación de “chivos expiatorios”. “No se trata de encontrar falsos culpables”, recalcó, un mensaje que podría ser visto como un guiño a la cínica tendencia de desviar la atención en el ámbito político.

Además, se mostró particularmente firme en su exigencia a la Fiscalía del Estado de México, demandando que actúen con estricto apego a derecho y respeten el debido proceso. Un clamor que, visto el contexto, puede parecer más un acto de desesperación que una confianza genuina en el sistema judicial.

Defendiendo la integridad financiera del municipio

En cuanto al presunto desfalco, Nápoles lo negó de manera contundente, asegurando que el municipio «está sano». Reiteró su invitación al Órgano Superior de Fiscalización para que se presente cuando guste y verifique que no hay de qué preocuparse. “El municipio está financieramente sano”, sentenció, quizás con la esperanza de despejar las dudas que la rodean.

Al rechazar cualquier acto de injusticia o corrupción, se mostró convencida de que las instituciones no deben ser utilizadas para alcanzar objetivos políticos. «Aquí estoy, con la frente en alto, y seguiré trabajando como siempre lo he hecho porque no tengo nada que esconder», manifestó, aunque parezca elevar la voz en un mar de contradicciones y dudas públicas.

Resulta irónico que, en el ojo del huracán de estas acusaciones, Nápoles se presente como la gran defensora de la honestidad y la transparencia, mientras que se tambalea su imagen pública frente a un escándalo que involucra al mismo corazón del sistema que debería protegerla. ¿Realmente hay detrás de este despliegue un intento auténtico por limpiar su nombre, o es solo otra jugada más en el tablero político mexiquense?

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