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PRI aplasta a Morena en Coahuila: ¿Un triunfo o el fin de la democracia?
El PRI arrasa en Coahuila al conquistar todas las diputaciones locales, dejando a Morena en blanco, lo que desata críticas y reflexiones sobre el futuro del escenario político en el estado.
El PRI arrasa en Coahuila: un triunfo de papel
Este domingo, el PRI se alzó con una victoria aplastante en las elecciones para el Congreso de Coahuila, llevándose el “carro completo” y dejando a Morena sin ninguna diputación local. Un claro ejemplo, quizás involuntario, de que en la política coahuilense los vientos soplan a favor del tricolor.
Resultados preliminares contundentes
Según el Programa de Resultados Electorales Preliminares 2026, al cierre de las 21:00 horas, se confirmaba que el PRI había logrado el control en 16 de los 25 distritos, con 2,353 actas capturadas que equivale al 54.48% del voto. Con este dominio, el partido se asegura todas las diputaciones del Congreso local y, por ende, su tan ansiada mayoría.
El circo electoral y la celebración del líder priista
En una conferencia de prensa que parecería más un acto de campaña que un análisis de resultados, Alejandro “Alito” Moreno, líder nacional del PRI, no perdió la oportunidad de autoproclamarse la salvación de la oposición en México. En un tono casi melodramático, afirmó que el PRI “sabe ganar” y que su fortaleza radica en levantarse tras las derrotas, como si el crujir de las derrotas pasadas no pesara en su discurso.
La confianza ciudadana: un tema delicado
Moreno Cárdenas se mostró satisfecho al afirmar que la ciudadanía respalda a un gobierno «eficaz y eficiente». Pero, ¿es esa la razón por la que los coahuilenses optaron por el PRI? La mención de un rechazo al “crimen organizado y a los corruptos” podría ser un guiño a la percepción popular, pero sigue siendo una retórica peligrosamente simplista. La realidad es que muchos coahuilenses aún viven en una jornada constante de miedo y desconfianza.
Desbandada de morenistas y un discurso opaco
En su discurso, Moreno también se permitió descargar su furia contra un supuesto «barrión» a los “cínicos y corruptos de Morena”. Pero curiosamente, se ausentó de cualquier crítica a la administración de su partido. Esta lógica del “todo o nada” se erige sobre un escenario donde, ni Morena ni el PRI se escapan de las dudas que despiertan ante el electorado. La elección, dice, fue transparente y equitativa, como si los hechos de corrupción en el pasado chocaran contra su frágil afirmación.
Conclusiones de una jornada electoral sospechosa
La victoria del PRI en Coahuila, y la manera en que se ha presentado, evoca una reflexión profunda sobre la política en el estado. Si en su discurso la confianza ciudadana es la clave, ¿realmente se verifica que ese respaldo abarque a todos los ciudadanos? La hipérbole del triunfo y el constante desdén hacia la oposición parecen más un refugio para el viejo PRI que un verdadero indicativo de un cambio hacia lo mejor. Las elecciones pueden haber terminado, pero el debate sobre la calidad de la democracia coahuilense apenas comienza.

